
Publicado en REVISTA PROTOCOLO: http://www.revistaprotocolo.com/protocolo-social/comunicacion/1482-patrocinio-y-eventos-comunicando-valores.html
Hoy en día es casi imposible acudir a un acontecimiento deportivo, musical o artístico en el que no esté presente la imagen corporativa de uno o varios patrocinadores, que lucen sus logotipos en vallas, carteles, photocall, atriles, etc. Esta relación coyuntural entre el evento y la marca comercial es producto del patrocinio o esponsorización, figura cada vez más frecuente en el mundo empresarial por lo rentable que resulta para ambas partes, en términos económicos para una y de imagen para la otra.
El patrocinador aporta recursos o servicios que descargan de costes a los promotores del evento y estos, a cambio, publicitan la marca patrocinadora, generando así una simbiosis que los medios de comunicación recogen y hacen llegar a la opinión pública. Las dos partes obtienen rendimiento de este acuerdo y así lo reflejan en jugosos contratos donde se consignan cifras millonarias y estrictas cláusulas que especifican con detalle los derechos y deberes contraídos por las partes. Además, la administración pública estimula esta figura reconociendo interesantes beneficios fiscales a las entidades que invierten en patrocinar actividades que contribuyen de algún modo al desarrollo social y cultural, lo que se convierte en un incentivo añadido.
Pero el patrocinio es algo más que un mero intercambio comercial.
Hoy en día es casi imposible acudir a un acontecimiento deportivo, musical o artístico en el que no esté presente la imagen corporativa de uno o varios patrocinadores, que lucen sus logotipos en vallas, carteles, photocall, atriles, etc. Esta relación coyuntural entre el evento y la marca comercial es producto del patrocinio o esponsorización, figura cada vez más frecuente en el mundo empresarial por lo rentable que resulta para ambas partes, en términos económicos para una y de imagen para la otra.
El patrocinador aporta recursos o servicios que descargan de costes a los promotores del evento y estos, a cambio, publicitan la marca patrocinadora, generando así una simbiosis que los medios de comunicación recogen y hacen llegar a la opinión pública. Las dos partes obtienen rendimiento de este acuerdo y así lo reflejan en jugosos contratos donde se consignan cifras millonarias y estrictas cláusulas que especifican con detalle los derechos y deberes contraídos por las partes. Además, la administración pública estimula esta figura reconociendo interesantes beneficios fiscales a las entidades que invierten en patrocinar actividades que contribuyen de algún modo al desarrollo social y cultural, lo que se convierte en un incentivo añadido.
Pero el patrocinio es algo más que un mero intercambio comercial.
