25/10/10

La representación de autoridades. Un asunto espinoso que crea problemas si se aplica la norma protocolaria, por José Luis Delgado

Para los no iniciados en el mundo del Protocolo es conveniente decir que en España, como en el resto de los países, existe una norma oficial que regula cómo se tienen que situar y qué precedencias tienen las distintas autoridades que existen en el Estado. En nuestro país, esta norma es un real decreto de hace veintisiete años, concretamente el R.D.2099/1983. Norma que ha sido muy eficaz durante todo este tiempo para los responsables de protocolo, pero que en la actualidad debe, a mi modo de ver, ser objeto de revisión. ¿Por qué?, pues porque entre algunos otros artículos, está el noveno, que conlleva una casuística sumamente controvertida, el problema de la”representación”.

En 1983 ya supuso una innovación el que se argumentara que salvo cuando se va representando expresamente al Rey o al Presidente del Gobierno, la “persona que representa en su cargo a una autoridad superior a la de su propio rango no gozará de la precedencia reconocida a la autoridad que representa” y, por tanto, “ocupará el lugar que le corresponda por su propio rango”.
A los responsables de protocolo se nos plantea la aplicación estricta de la norma, por un lado, y la realidad positiva del “día a día”, asuntos verdaderamente contrapuestos y que nos lleva, especialmente en comunidades autónomas y en capitales de provincias, a no cumplir en la mayoría de los casos lo que la norma nos impone. Y me explicaré. Si el jefe de protocolo tuviera que aplicar la legislación vigente se vería en numerosas ocasiones en una serie de conflictos institucionales difíciles de asumir, y, por tanto, reconoce la representación por delegación especialmente cuando un organismo no puede estar ausente de un acto oficial. Como dice, y en ello estoy plenamente conforme, el profesor Vilarrubias: “estimamos que este artículo merecería una modificación o aclaración en el sentido de convertir en norma jurídica lo que está en la calle, es decir, que las representaciones sean reconocidas de pleno derecho cuando estén motivadas exclusivamente por enfermedad, vacante o ausencia oficial del titular y la representación haya sido legitimada por acuerdo plenario y publicada en documento público. En tal caso, perderá un puesto”.
No es lógico hacer cumplir a rajatabla el mencionado artículo del real decreto cuando es patente la dificultad que entraña decir a una autoridad que no ocupa el lugar de la persona a la que representa; por ejemplo, a un primer teniente de alcalde con respecto al alcalde de la ciudad al que va representando, o al vicepresidente de la Diputación representando al presidente.
Es más, yo iría más lejos, no seria necesario que la representación fuera legitimada por acuerdo plenario. Son muchas las ocasiones que no da tiempo a ese acuerdo y su posterior publicación. Es, creo, evidente que si un teniente de alcalde se presenta a un acto en representación del alcalde -esté el alcalde donde esté o las circunstancias que motiven su ausencia- debería presidir o situarse en el lugar que le hubiera correspondido al alcalde; lo mismo ocurre con presidentes de comunidades autónomas y otras muchas autoridades. Me viene a la memoria un acto que yo organice en Valladolid, presidiéndolo SS.AA.RR. los Príncipes de Asturias. Acto organizado por una entidad privada. Mesa par de miembros (6) y como consecuencia de ello, ni el Delegado del Gobierno ni el Alcalde de Valladolid estaban en la mesa presidencial, ya que se había subido al “supuesto” representante del Presidente del Gobierno; digo “supuesto” porque al final se descubrió que no tenia la “representación expresa” del Presidente del Gobierno. Al final hubo que poner dos sillas más en esa mesa para poder subir al Alcalde y al Delegado del Gobierno. Desastre total, porque estaban todos como “piojos en costura”.
Y ya que estamos, hace relativamente bien poco se produjo otro suceso protocolario que finalizó con la “espantada” de una de las autoridades (Ver foto).

18/10/10

Foro profesional de protocolo en Las Palmas de Gran Canaria, por José Luis Delgado



He de confesar, para abrir boca, en esta crónica, que algo se esta moviendo en el mundo del Protocolo oficial. En menos de un mes, dos grupos de profesionales se han reunido, unos en Santiago de Compostela, otros en Las Palmas de Gran Canaria, para debatir y poner en común sentimientos y sensaciones acerca de la única normativa oficial que existe en nuestro país, el Real Decreto 2099/1983 de Ordenamiento de Precedencias en el Estado. Han transcurrido veintisiete años desde la publicación de la norma y hora es de cuestionarnos si es necesaria una modificación o si por el contrario como dice aquel aforismo “virgencita, virgencita, que me quede como estoy”.
Bien, pues durante todo el pasado “puente” del Pilar más de ciento veinte profesionales del protocolo y veinticinco ponentes, entre los que tuve el honor de encontrarme, tuvimos ocasión de reunirnos en Las Palmas de Gran Canaria en el Foro Profesional para el Estudio del R.D. 2099/1983, “una reflexión necesaria a su aplicación tras 27 años de servicio”, organizado por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y el Ayuntamiento de Las Palmas. Las sesiones de trabajo tuvieron lugar en el Paraninfo de la Universidad de Las Palmas y allí profesionales de toda España, responsables de protocolo de distintas administraciones y entidades públicas, universitarias y profesionales del mundo de la empresa, debatimos a fondo esta Norma vigente en nuestro país.
El protocolo, como tantas veces hemos dicho, es la comunicación visual de un acto como expresión plástica del poder, y una posición más o menos vale mucho, ahí el conflicto y los intereses. Pues bien, este encuentro ha servido para hacer un análisis exhaustivo y una enumeración real de los problemas existentes en verdaderas sesiones maratonianas que nos han tenido recluidos y en permanente atención durante más de doce horas diarias, lo que da una idea de la profundidad con la que se han tratado todas y cada una de las Ponencias y de la atención con la que se han seguido las tres mesas redondas programadas, una sobre las complejidades que tiene la aplicación del real decreto en la actualidad, otra sobre la conveniencia de aplicar el protocolo oficial al entorno cultural, empresarial y deportivo, y la ultima sobre el futuro del Ordenamiento General de Precedencias en el Estado español.
En cuanto a las ponencias, diez fueron las temáticas que se abordaron en ese Foro, que fueron desde la realidad sociopolítica de España y la vigencia del R.D., a las que yo presenté sobre la representación de autoridades y cargos asimilados o la de las autoridades que no figuran en el ordenamiento de precedencias y cómo ordenarlos en una futura revisión de la norma, pasando por la ordenación de las corporaciones locales y autonómicas, o el estudio que se hizo sobre las entidades culturales, universidades, fundaciones etc, como entes de ámbito especial y la convivencia del protocolo oficial con el entrono cultural, empresarial y deportivo, así cómo el mundo empresarial, el mecenazgo y la organización de eventos frente al Real Decreto.
Fueron tantas las horas de debate y las argumentaciones de cada uno de los ponentes que ciertamente fue imposible sacar conclusiones definitivas, dejando éstas para un estudio más sosegado de todos los planteamientos realizados en el Foro; sin embargo, sí podemos sacar algunas, pocas, que parecieron alcanzar mayor consenso.

11/10/10

Organización de eventos. La puesta en escena, por Olga Casal



Según la Real Academia, “escenografía” es el conjunto de decorados en la representación escénica, es decir, que el término nos remite directamente al contexto teatral en su sentido más clásico. Pero, ¿qué tiene que ver el teatro con la organización de eventos? Pues tiene que ver y mucho, tanto en su proceso creativo como en su ejecución. Podemos establecer un claro paralelismo entre una obra teatral y la celebración de un acto: en ambos casos hay unos actores que, vestidos y caracterizados adecuadamente para la ocasión, representan un papel siguiendo un guión previamente escrito y respetan las pautas que el director les va marcando. Todo ello tiene lugar en un escenario que ha sido definido y decorado en función de la trama y completado con elementos técnicos de iluminación y sonido que contribuyen a que la acción resulte inteligible, verosímil y visualmente atractiva para el público asistente.

En ambos casos, buena parte del mensaje que el autor y director se han propuesto transmitir reside en la puesta en escena, ya que, como es sabido, los estímulos visuales son los que se perciben en mayor medida. Desde este punto de vista, todo lo que concierne a los escenarios en los que tendrá lugar la celebración de un acto ha de ser cuidadosamente pensado y elaborado, ya que compromete la imagen de la entidad organizadora. Nada debe quedar al azar o abandonado a la improvisación y sí prever todas las eventualidades posibles.
Pero un acto transcurre no sólo en el tiempo, sino también en el espacio. Los asistentes, ya sean protagonistas o invitados, se mueven en distintas direcciones, entran, salen, se dirigen a la presidencia, al atril de oradores… Por eso es muy importante establecer unos recorridos claros que cada uno ha de conocer de antemano para que, a los ojos de los asistentes y los medios de comunicación audiovisual, los espacios puedan percibirse limpios y diáfanos. De esa manera, la impresión general será de orden y mesura, dando la sensación de que el acto transcurre sin artificios. Si, por el contrario, cada uno circula por donde se le antoja, topando unos con otros, estaremos transmitiendo una imagen desordenada y desorganizada del acto y, como consecuencia, también de la entidad promotora, enturbiando con ello el mensaje efectista que nos habíamos propuesto.

4/10/10

Protocolo y organización de eventos, una carrera universitaria, por Olga Casal



Por fin. Desde este curso académico 2010-2011 el Protocolo y la Organización de Eventos se convierten en un grado universitario adaptado al Espacio Europeo de Educación Superior, dando lugar a una carrera de cuatro años que impartirá la Universidad Camilo José Cela, en colaboración con la Escuela Internacional de Protocolo. Un gran logro detrás del cual hay muchos años de trabajo e ilusión de grandes profesionales a los que quiero felicitar sinceramente. Su esfuerzo beneficia a la profesión y a los que la ejercemos en uno u otro ámbito.
Desde hace años, varias universidades vienen impartiendo cursos, postgrados y másteres relacionados con el protocolo, con el fin de formar adecuadamente a los profesionales de esta disciplina en programas académicos de gran altura. La Universidad de Oviedo fue pionera en España en la implementación de estos estudios propios de la que han salido ya varias generaciones de alumnos que hoy desempeñan puestos de gran responsabilidad en instituciones y empresa privadas. Esta estela fue seguida por otras universidades y hoy, por fin, podemos decir que el protocolo se puede estudiar en España como carrera universitaria oficial.
Y a ésta se une otra buena noticia: La Universidad de Murcia impartirá este año el primer máster oficial en Protocolo y Consultoría de Imagen, lo que abre también el campo a la investigación y los estudios de tercer ciclo y doctorado.
Son buenas noticias para todos los que abogamos por la profesionalización del protocolo, los que repudiamos el intrusismo y el voluntarismo, los que sabemos que organizar un evento es algo más que encargar un catering y los que pensamos que para hacer protocolo hace falta mucho más que sentido común y roce social. Las empresas e instituciones ponen su imagen en nuestras manos para que ésta salga reforzada en los actos que organiza, y esto no se puede improvisar ni dejar en manos de aficionados. Es necesaria una elevada dosis de conocimiento multidisciplinar que se aprende primero en las aulas y después en el terreno de juego, con la experiencia. Como cualquier otra profesión. Por eso es una buena noticia que a los numerosos títulos propios universitarios de altísima calidad que ya existen se una ahora un grado en protocolo y un máster oficial. Todos salimos ganando.