Postgrado universitario en protocolo, comunicción e imagen corporativa en la Universidade da Coruña

Postgrado universitario en protocolo, comunicción e imagen corporativa en la Universidade da Coruña
Segunda edición en 2012. Para más información, pincha en la imagen.

29/11/10

Crónica del I Congreso Nacional de Protocolo en Galicia, por Olga Casal

Por segunda vez en este año, Santiago de Compostela reúne a los profesionales del protocolo, esta vez en un congreso nacional en el que se ha conjugado un completo contenido científico con un atractivo programa social y cultural.
Abrió el congreso el viernes 27 con un vídeo de su presidente de honor Felio Vilarrubias, decano incontestable del protocolo en España, en el que excusaba su presencia por motivos de salud y enviaba un cariñoso saludo a los congresistas reunidos en el hotel monumento San Francisco, magnífico convento rehabilitado en pleno casco histórico santiagués, que ha acogido con brillantez la celebración del evento.
Fue el inicio de tres intensas jornadas que dieron para mucho. Bajo la presidencia de Esperanza Guede y la vicepresidencia de Ana López, responsables de la Escola Galega de Protocolo, el congreso acogió a varios ponentes de la máxima talla en el mundo del protocolo institucional, de la empresa, de la heráldica y la diplomacia, que compartieron sus conocimientos con más de cien asistentes llegados de todos los puntos de Galicia y de España.
Se habló largo y tendido de las grandes ceremonias oficiales que han tenido lugar en nuestro país recientemente, como la visita del Papa a Santiago y Barcelona, cuyos pormenores fueron relatados con todo lujo de detalles por Víctor Cortizo, responsable de la Oficina de la Xunta de Galicia para la visita de Su Santidad, y Javier Alonso, Subdirector General de Protocolo del Estado. Ambos pusieron de manifiesto la importancia de la coordinación entre las diferentes administraciones como calve del éxito cuando se trata de organizar un acto de Estado de trascendencia histórica y social, calificando éste como el acto con mayor interés mediático en toda la historia de Galicia. En este orden de cosas, destacó también la ponencia de Javier Carnicer, jefe de protocolo de las Cortes de Aragón, que comentó los entresijos de la planificación y gestión de un gran evento como fue la Expo de Zaragoza, para cuya planificación utilizó algunas novedosas herramientas informáticas que mostró a los asistentes.
Uno de los caballos de batalla de los actos institucionales de cualquier ámbito es el orden de precedencias de las autoridades, ya que no todas figuran en el ordenamiento general que regula el debatido R.D. 2099/83, problema que se dimensiona más si cabe cuando se trata de actos celebrados en el territorio de las comunidades autónomas. En este sentido, el doctor en Derecho Juan Raposo, argumentó la necesidad de redactar una norma reguladora del protocolo en la comunidad autónoma de Galicia, postura que viene defendiendo reiteradamente en conferencias, artículos y publicaciones.
Pero no sólo las instituciones tienen necesidad del protocolo. La empresa privada cada vez más ve en él un instrumento de comunicación que contribuye a la construcción de su imagen y su reputación. Así lo puso de relieve Isabel Amaral, presidenta de la Asociación Portuguesa de Estudios de Protocolo, quien calificó el protocolo como el factor de éxito necesario en la organización de eventos.

22/11/10

SEGUIMOS HABLANDO DE PROTOCOLO Y DEL REAL DECRETO, por Olga Casal

Este es el año del protocolo en España. A los dos encuentros profesionales que han tenido lugar recientemente, se suma la próxima semana el Congreso Nacional de Protocolo en Galicia, que se celebrará en Santiago de Compostela los días 26, 27 y 28 de noviembre. Como en las ocasiones precedentes, se tratarán varios temas de interés de la mano de los mejores y más reputados profesionales de nuestro país.

En los foros ya celebrados el tema fundamental de debate fue el Real Decreto 2099/1983. En el Congreso no figura éste como tema principal, pero estoy segura de que volverá a ser mencionado en alguno de sus controvertidos aspectos.
El Real Decreto reflejó en el momento de su publicación la necesidad de un cambio en el ordenamiento de precedencias de autoridades originado por el nacimiento de la España democrática y del Estado de las Autonomías, marcando un hito en la historia del protocolo español. A lo largo de los años ha seguido sirviendo fielmente a sus fines, aunque con algunas modificaciones que se han introducido a tenor de diversas sentencias judiciales, supresión de algunos cargos heredados de etapas anteriores y creación de otros nuevos, que nacían como respuesta a las nuevas necesidades de la sociedad española y el devenir de las instituciones.
Respecto a la interpretación que los expertos hacen de la norma, muchos coinciden en la flexibilidad que permite adecuarla a las circunstancias de cada acto y del ámbito territorial en que tiene lugar, pero la voz es unánime cuando se reclama una revisión profunda, cuando no una remodelación total, en aras de definir ciertos aspectos que aparecen confusos, como la clasificación de los actos o la precedencia de los cargos públicos cuando son representados o sustituidos por otros de menos jerarquía , y, sobre todo, con el propósito de añadir al orden de precedencias a instituciones, autoridades, cargos y representantes de la vida social, política y cultural que han ido surgiendo y ganando peso en la sociedad española y que, por lo tanto, reclaman un lugar en los actos oficiales. Este desequilibrio resulta especialmente acusado en el ámbito autonómico y local, que para la organización de sus actos no encuentra respuesta en el R.D. Algunas comunidades autónomas han desarrollado ya su propia normativa, de aplicación en su territorio, pero queda todavía mucho trabajo por hacer. En suma, tras veintisiete años de servicio, el R.D. merece una revisión.

15/11/10

FORMACIÓN EN PROTOCOLO EN LA UNIVERSIDADE DA CORUÑA, por Olga Casal

Durante el presente curso académico la Universidade da Coruña ofrecerá el curso Protocolo, Comunicación e Imagen Corporativa, un título propio de postgrado que consituye la primera y única titulación en esta materia que otorga esta universidad, por el que concederá 10 ECTS. Previsiblemente, dará comienzo el 11 de marzo y se prolongará hasta el 28 de mayo, sólo los viernes por la tarde y sábados por la mañana, con el fin de que los alumnos puedan hacerlo compatible con otras actividades laborales o académicas. Está dirigido a estudiantes y profesionales que deseen completar su formación con el conocimiento de disciplinas que les prepararán para abordar los aspectos comunicacionales de su vida profesional. El único requisito de acceso es reunir las exigencias legales que permiten cursar estudios universitarios. Se prevé que el coste de la matrícula sea asequible y, además, se concederán dos plazos para su abono, así como dos medias becas.
El curso estará codirigido por José Videla, decano de la Facultad de Ciencas de la Comunicación y por Olga Casal, consultora y docente de protocolo y organización de eventos, y será impartido en formato de lecciones magistrales por un equipo del máximo prestigio profesional y docente. Además, los alumnos realizarán varias visitas educativas a centros de interés y un trabajo práctico.
Comienza con un módulo de iniciación destinado a sentar las bases de las relaciones institucionales, analizando la normativa legal y consuetudinaria que es de aplicación obligatoria en los todos actos oficiales y sirve de referencia a los actos organizados por la empresa. En los módulos siguientes, se profundizará en las técnicas de organización de eventos empresariales, como reuniones, visitas, negociaciones, congresos y banquetes, cuyas pautas es imprescindible conocer para proyectar una imagen corporativa o institucional sólida y competitiva, que, por otra parte, también debe ser adecuadamente gestionada a través de los medios digitales. Habrá un módulo específico que profundice en este novedoso campo, abordando temas como plannificación estratégica, situaciones de crisis y medición de la reputación corporativa. Una visita a una institución pública y otra a un centro de celebración de eventos completarán el tema.
Aprender a relacionarse con los medios de comunicación, conocer su lenguaje y su funcionamiento es un aspecto fundamental de las relaciones entre la empresa y la sociedad, que quedará expuesto en un módulo durante el cual también se efectuará una visita a un medio de comunicaación local.
Pero la imagen de la empresa también se fragua a través de sus recursos humanos, por lo que el curso profundizará en varias facetas de las relaciones interpersonales, como la oratoria, la expresión escrita y el lenguaje no verbal. El complemento final viene determinado por un módulo destinado a explicar las pautas de comportamiento en el ámbito social y la adecuada gestión de la imagen personal de los profesionales.
A medida que se vayan produciendo novedades, seguiremos informando.

06/11/10

PROTOCOLO, CEREMONIAL Y ETIQUETA, por José Luis Delgado

El anterior artículo sobre si era protocolario que los políticos llorasen ha dado su jugo y me da pie para tratar en este algún aspecto que puede ser ilustrativo en el orden conceptual de la terminología, muchas veces mal usada, protocolaria. Alguno de los blogueros me “acusaba” de no estar muy al día cuando decía que el protocolo es orden, son precedencias, y me decía que discrepaba en que el protocolo se limitase a un orden de precedencias.
Vamos a ir viendo los tres términos fundamentales, a mi modo de entender, que se imbrican en lo que todos conocemos por Protocolo. Estos tres términos son Protocolo, Ceremonial y Etiqueta, todo lo demás se le podrá llamar como se quiera pero estrictamente no es protocolo, como vamos a ver.
El termino Protocolo, procede del griego “protos” que significa primero; esto nos da pie a pensar que el largo alcance de la palabra (tiene otras muchas acepciones) no es ni más ni menos que situar primero a quienes deben estar primeros. Felio Vilarrubias ya dice que en el Derecho Natural el Protocolo no era ni más ni menos que dar a cada uno lo suyo, lo que se merezca, con arreglo a su categoría.
El Protocolo es el instrumento del que se sirve el organizador para ordenar los actos y para que esos actos sean bien comunicados a la sociedad; La existencia y el alcance de los medios de comunicación han obligado al Protocolo a dar un giro de 180 grados frente al protocolo que pretendía solo reflejar el poder de las autoridades frente al mundo con un rígido ceremonial. Hoy día, es cierto que la propia normativa oficial nos habla de imagen, de lo que el Protocolo proyecta, comunica y resuelve.
Como comprenderán existen muchas definiciones del protocolo, pero quizás la más ilustrativa sea la que el propio diccionario de la Lengua nos ofrece:”regla ceremonial diplomática o palatina, establecida por decreto o por costumbre”. Es claro. Nos dice que es Regla y es Decreto; es decir, el Protocolo son las normas establecidas por leyes, reales decretos, ordenes ministeriales, porque la misión del protocolo es establecer unas normas a la hora de situar y ordenar tanto a las cosas como a las personas. Establece mediante una ley o un real decreto lo que se debe hacer y cómo situar a unos determinados cargos; por ello no me vale el concepto que del protocolo se tiene y que parece ser un cajón de sastre; a cualquier cosa decimos, “no es protocolario”, “este señor no cumplió el protocolo (porque se rascó la nariz o porque no iba adecuadamente vestido). Protocolo son normas oficiales y sirven exclusivamente para ubicar con unas determinadas precedencias a las autoridades de un Estado, de una comunidad autónoma o de un municipio. Fíjense que por eso no hay una norma publicada sobre el Protocolo de Empresa, porque no todas las empresas son iguales ni tienen los mismos cargos. Se dice, eso sí, que existe el Protocolo en la Empresa, que bebe del llamado protocolo oficial pero que se utiliza a su medida y cada una de las empresas como lo considera oportuno.
El Protocolo equivale a lo oficial y su misión en el siglo XXI es establecer el orden mediante el cual las precedencias que se establecen sirven para comunicar y escenificar una determinada identidad, acorde con objetivos definidos previamente. Y siempre pública.

01/11/10

LOS LLANTOS DE LOS POLITICOS, ¿ROMPEN EL PROTOCOLO?, por José Luis Delgado

No voy a entrar en la polémica suscitada durante toda esta semana por el académico de la Lengua, Arturo Pérez Reverte, y compañero de fatigas en nuestro querido y añorado periódico PUEBLO, cuando los dos velábamos armas en aquella casa, de la que han salido numerosos periodistas que hoy copan las tertulias y los medios de comunicación mas dispersos y variados. Digo que no voy a entrar en si lo que dijo en twitter Pérez Reverte es o no correcto, si está en lo cierto o se pasó tres pueblos. Para eso están ya los blogueros y toda la clase política que se ha echado materialmente encima del escritor. Lo que sí me pregunto, sin respuesta, es si a todos los personajes que alguna vez en su vida han llorado delante de todo el mundo, se les puede calificar de “mierdas” ¿?
Lo que sí voy a hacer en este artículo es recordar que Moratinos –que, dicho sea de paso, no es santo de mi devoción- no ha sido el único político que ha llorado en público. Casi me atrevería a decir que han sido cientos los que en algún momento de su carrera han manifestado sus humanos sentimientos, a pesar de ser algunos de ellos considerados hombres/mujeres duros/as en el ejercicio e su cargo.
Los romanos ya medían la profundidad de sus sentimientos con lágrimas derramadas que guardaban en vasos llamados "lacrimatorios". Pero, claro está, si de por medio está la política, todo sentimiento es dudoso: Nerón protagonizó el más célebre lloriqueo político de la historia cuando, después de ordenar el incendio de Roma, llenó un lacrimatorio con lágrimas de cocodrilo mientras contemplaba el espectáculo.
En a la época de los Reyes Católicos, cuando estos conquistan Granada y al moro Boabdil se le caen unas lagrimitas al entregar las llaves de la ciudad, su madre le dice aquello de “llora como una mujer lo que no has sabido defender como un hombre”.
Uno, que va cumpliendo años, recuerda la historia que ha vivido y recuerda cómo el primer ministro de Franco, Arias Navarro, al anunciar la muerte del dictador por Televisión con un traje gris, camisa blanca y corbata negra, echó sus sollocitos al pronunciar la memorable frase de “Españoles, Franco ha muerto”. Lo recuerdo como si fuese hoy mismo. Y ya que hablamos de Franco, también éste lloriqueó cuando al parecer ETA asesinó al almirante Carrero Blanco; en ese momento estaba yo estudiando periodismo y me tocó cubrir el funeral de este asesinato.
Pero lloros los tenemos mucho más recientes, por doquier; véase por ejemplo cómo los Reyes Juan Carlos y Sofía lloraron ante todos los españoles en el funeral por la muerte de Don Juan de Borbón, o como el presidente de Brasil, Lula da Silva, es el más proclive al moqueo y al kleenex. La más reciente hace un año cuando Brasil se alzó con la organización de los Juegos Olímpicos para el 2016. Como Winston Churchill dijo: “para florecer las lágrimas del de enfrente, antes tienen que haber fluido las tuyas propias”, y así hacia. Era un hombre de frecuente sollozo; como José María Aznar, un político duro, al despedirse de su cargo de presidente de gobierno en San Sebastián, también se llevó la mano a los ojos; como la Dama de Hierro, Margaret Tatcher, hizo uso del pañuelo cuando se despedía después de once años en el poder, como primera ministra del Reino Unido; como incluso a Adolfo Suárez también se le puso un nudo en la garganta al renunciar como presidente del Gobierno; como Alberto Ruiz Gallardón, en la presentación de un libro de Manuel Fraga, igualmente se le humedecieron los ojos y tuvo que interrumpir sus palabras hasta serenarse.
En el mundo mundial, también se han visto políticos que lloran. Al gran Dios del mundo, que es en la actualidad Barak Obama, el día del funeral por su abuela, se le cayeron algunas lágrimas.
Y ya no vamos a meternos con los llantos y lagrimitas que enseñorean las caras de algunos personajes del mundo de la canción, la cultura, el deporte etc… Véase a Iker Casillas o a Manuel Alexandre, a Roger Federer o al propio Javier Bardem.
Dicho esto, cabria preguntarnos, ¿es protocolario llorar?