Postgrado universitario en protocolo, comunicción e imagen corporativa en la Universidade da Coruña

Postgrado universitario en protocolo, comunicción e imagen corporativa en la Universidade da Coruña
Segunda edición en 2012. Para más información, pincha en la imagen.

28/02/11

CEREMONIA DE LOS OSCAR, ENTRE EL GLAMOUR Y EL ABURRIMIENTO, por Olga Casal

















Millones de espectadores en cerca de doscientos países siguieron en directo una ceremonia de los Oscar que todos los medios de comunicación coinciden hoy en calificar como previsible, sosa y aburrida. Y tengo que darles la razón. La semana pasada escribí algo parecido sobre la gala de los Goya y mucho me temo que podría traspasar aquellos comentarios a este caso, sin cambiar ni una coma.
Lo sorprendente es que los organizadores, precisamente este año, pretendían dar un aire renovador al evento, eligiendo por primera vez en la historia de la Academia a una pareja de presentadores (antes hubo tríos, cuartetos, etc.), dos jóvenes y atractivos actores que debían servir de gancho para captar a un público juvenil que, interesado quizá por la película La red social, se asomara a la televisión para presenciar la ceremonia de entrega de los premios. No creo que lo hayan conseguido, ni siquiera con el original recurso de poner a tuitear a las madres de los nominados. Y a una abuela.

21/02/11

LAS VELAS, UN ALIADO IMPRESCINDIBLE EN LA DECORACIÓN DE EVENTOS, por Olga Casal

Las velas son un aliado valiosísimo en la decoración de interior y exterior y también en la decoración de los eventos. Su luz cálida y tenue ayuda a crear ambientes intimistas y sugerentes incluso en los escenarios más anodinos, llenándolos de magia.
Sus usos son múltiples y sus variantes también. Hay velas de todos los tamaños, formas y colores que podamos imaginar, flotantes, aromáticas, antimosquitos, antitabaco… Pero es necesario utilizar el sentido común a la hora de seleccionar las más adecuadas, porque no todas sirven para todo. Debemos escogerlas en función del evento que celebremos, el ámbito en que se desarrolle, el estilo decorativo elegido. Pero siempre recordando que las velas únicamente tienen cabida por la noche. Durante el día pierden totalmente su sentido.
Si las velas van a formar parte de la decoración del centro de mesa -bien en portavelas o bien incluidas en el arreglo floral- es importante que no tengan olor ni desprendan humo, ya que interferirían en los aromas de los vinos y los alimentos.


 Por otra parte, han de tener una calidad suficiente como para que no se consuman  a los pocos minutos de encenderlas desparramándose sobre el mantel o las flores. Su duración será, como mínimo, la misma que la cena a la que acompañan. De otra manera, corremos el riesgo de que antes de llegar a los postres el centro de mesa se haya convertido en un triste amasijo de flores chamuscadas, con lo cual habremos conseguido exactamente el objetivo contrario al que nos habíamos propuesto. ¡Vaya desastre!

En cuanto a los soportes, hay muchísimas posibilidades, desde el clásico candelabro de uno o varios brazos, a fanales transparentes, candiles o portavelas de cristal dispuestos alrededor del arreglo floral de una manera coherente y estética. Aquí la creatividad juega un papel fundamental para saber elegir cuál será más idóneo en cada momento, teniendo en cuenta condicionantes como la vajilla, la mantelería, la cubertería y otros elementos que forman parte de la mesa. Todo debe formar un conjunto armónico y equilibrado.
Pero no sólo en la mesa tienen cabida las velas. También son útiles para crear ambientes cálidos, rincones agradables que inviten a la conversación e incluso para trazar caminos y recorridos. Por ejemplo, flanqueando el camino de entrada a un banquete, bordeando una piscina o flotando en ella junto a pétalos o flores. En cualquier caso, el buen gusto y el sentido de la estética son imprescindibles para utilización de este elemento decorativo, sin olvidar las medidas de seguridad necesarias para evitar el peligro que conllevan.


14/02/11

GALA DE LOS GOYA 2011, UN ESPECTÁCULO DECEPCIONANTE, por Olga Casal

Anoche tuvo lugar la entrega de los premios Goya que en esta edición, además, cumplían 25 años, por lo que la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas eligió un entorno emblemático de la cultura española para su celebración, el Teatro Real, sustituyendo al Palacio de Congresos que tradicionalmente acoge el evento. Se perdió aforo pero se ganó en imagen, prestancia y glamour.
La gala, que prometía ser un espectáculo memorable, resultó, como siempre, larga, tediosa y aburrida: demasiados premios, demasiados discursos (todos iguales), demasiados besos, demasiados vídeos…
Nada fue lo que esperábamos. La expectación que se había creado, con mucho acierto por parte de la organización, comenzó cuando días antes la Gran Vía madrileña se convertía en una réplica del Paseo de la Fama, con las aceras cuajadas de estrellas que reproducían los nombres de cada uno de los nominados, al más puro estilo hollywoodiense.
El interés creció cuando comenzamos a ver los preparativos del entorno del Teatro Real, con 2000 metros de moqueta que este año recuperaba el color rojo de los grandes eventos al retirarse el patrocinador principal de años anteriores que obligaba a utilizar una alfombra verde muy poco favorecedora. Al desaparecer el patrocinio privado, en 2011 los costes recaen íntegramente sobre las arcas del Estado, en forma de Ministerio de Cultura, Loterías del Estado y TVE, que paga una sustanciosa suma por los derechos de retransmisión.

07/02/11

MARKETING SENSORIAL. COMIDA QUE COMUNICA, por Olga Casal

Hace algunas semanas hablaba aquí y aquí del marketing sensorial como una nueva estrategia de relaciones públicas que pretende provocar en el cliente una experiencia multisensorial, despertando en él emociones y sensaciones positivas que asociará a la marca.
Indudablemente esta estrategia tiene un campo amplísimo para desarrollar en el mercado de organización de eventos, ya que sabemos que cada evento ha de ser único, singular, sabiendo además, que el nivel de exigencia del público asistente es cada vez mayor.
En aquellos artículos, comentaba que el sentido del gusto –obviamente relacionado con la comida y la bebida- quedaba casi siempre relegado a la correcta elección y presentación de los platos, detalle imprescindible si queremos que la oferta gastronómica resulte sugerente y atractiva. Pero no es ésta la única opción.
Hoy puedo ofreceros un ejemplo de marketing sensorial sumamente original e innovador, no sólo por el ámbito elegido para la celebración del evento, sino también por la forma en que se presentaron las viandas. Se trata de una cena de Navidad, a la que estaba invitada la prensa especializada, que se celebró en una galería de arte. Vale, hasta aquí no parece nada fuera de lo normal. Pero la originalidad consiste en que las obras de arte expuestas ... ¡eran comestibles!. Sí, sí, comestibles. Los artífices de tan novedosa idea crearon diez obras de arte con enorme sensibilidad en la combinación de colores, texturas, formas y tendencias, con la peculiaridad de que la materia prima estaba compuesta por alimentos y su elaboración provenía del taller de cocina. El invitado, tras observar y admirar la obra podía además comérsela.
La comida transmite sensaciones, pero también la manera de presentarla. Ésta es una forma original y creativa que, con toda seguridad, los asistentes tardarán en olvidar.
Os dejo un vídeo en el que podréis ver el proceso de montaje y desarrollo




Fuente: Food&Mambo