28/3/11

GUÍA DE ETIQUETA PARA LA BODA REAL BRITÁNICA. ¿NOTICIA O BULO?, por Olga Casal

Desde hace un par de días numerosos medios de comunicación repiten sin cesar unas curiosas normas de etiqueta que, al parecer, se recomiendan a los invitados que asistirán a la boda del príncipe William con Kate Middleton el próximo 29 de abril. Todos estos medios coinciden en afirmar que los consejos provienen de la propia Casa Real británica, por lo que les he seguido el rastro con el fin de poder constatarlo, ya que la lista es, cuando menos, sorprendente.


Inicio mi pequeña investigación y todos los caminos me llevan a la noticia publicada por la revista Chance (28/03), que edita Europa Press, la cual dice textualmente : “A la boda acudirán miembros de la realeza, personal militar, diplomáticos, familia y amigos de la pareja. Comprensible es que todos los invitados no conozcan todas las normas que se deben seguir para asistir a una boda de este nivel, por eso desde palacio harán llegar una lista de pautas para poder seguir correctamente las reglas protocolarias”. En ningún momento menciona que la fuente sea la propia Casa Real. La citada lista incluye recomendaciones tan asombrosas –por obvias- como “no llegar tarde”, “no abrazar demasiado cariñosamente a la familia real” o “no usar los móviles en la iglesia”.


Continúo con mis pesquisas y compruebo que lo que relata la revista de Europa Press en su noticia es un extracto de un artículo difundido por Associated Press con el título de “Don't tweet from the church: Royal wedding etiquette guide” (23/03), publicado en otros muchos medios, en el que se recogen opiniones y comentarios de un experto en protocolo y una profesional de la organización de bodas. ¡¡Y ellos son los autores de esas frases textuales que todos los medios de comunicación han repetido hasta la saciedad dando a entender que provenían de fuentes vinculadas a la Casa Real!!

Por otra parte, en la página oficial de la Monarquía Británica hay un apartado dedicado exclusivamente a la boda en la que se da cumplida cuenta de detalles como el recorrido que efectuarán los novios, la recepción en Buckingham Palace y hasta una entrevista con la repostera que elaborará la tarta de novios, pero en ninguna parte se mencionan las normas de etiqueta que los medios pretenden que se harán llegar a los invitados. Es más, publican el enlace a una cuenta de Twitter abierta ex profeso para seguir al minuto los pormenores de la boda: https://twitter.com/#!/ClarenceHouse

Mi conclusión es que alguien ha manipulado o malinterpretado una noticia que no era tal, echando a rodar una bola de nieve que el resto de medios ha contribuido a engrosar y difundir sin cuestionarse nada más, buscando el sensacionalismo en detrimento de la información. Y todos nos lo hemos creído.

Esto me lleva a reflexionar sobre la credibilidad de lo que leemos-escuchamos-vemos en los medios día tras día. Y me preocupa.

Yo no sé si la Casa Real británica piensa publicar o enviar esa lista de recomendaciones en los próximos días. Tal vez sea así, pero lo que sí sé ahora es que la noticia publicada en relación con ella no es cierta.
Ahora bien, enlazando con mis dos posts anteriores, lo de pedir a los invitados que no se dediquen a tuitear (léase cotillear públicamente) todo lo que vean y oigan durante la boda… visto lo visto en otros actos públicos, no me parece tan fuera de lugar. Ejem.

21/3/11

EVENTOS Y REDES SOCIALES. ¿ESCUCHO O TUITEO?, por Olga Casal


















No descubro nada nuevo si afirmo que las redes sociales han llegado a nuestras vidas para quedarse, que ocupan un espacio en la comunicación por derecho propio y que, además, resultan muy útiles para compartir intereses entre personas que tienen una afinidad común. Pero tampoco descubro nada nuevo si digo que observo cierto descontrol, cierta desmesura en su uso que, en determinadas personas y en determinados casos, rayan en el abuso. Parece que cada acontecimiento que se produce debe ser inmediatamente compartido y comentado, como si un ímpetu irrefrenable los empujara a retransmitir todo lo que piensan, hacen, dicen y viven. Si a esto unimos el hecho de que los smartphones son cada vez más asequibles y más fáciles de usar, tenemos el cuadro completo. Su vida queda al descubierto, su intimidad se diluye y todo –o casi todo- lo que les concierne se convierte en público. Bien, es una opción que cada uno toma libremente, aunque a veces dudo de que todo el mundo sea consciente de que esa exhibición puede traer consecuencias.


Pero esta reflexión me lleva al tema que da título a este post: los eventos. Cuando asistimos como invitados a una conferencia, la presentación de un libro, una rueda de prensa, un curso o cualquier otro acontecimiento, parece lógico pensar que el interés debería concentrarse en la persona o personas que tienen la palabra.

14/3/11

PROTOCOLO Y REDES SOCIALES, por Olga Casal





















La semana pasada asistí a una interesante jornada de trabajo sobre protocolo y redes sociales organizada por la Asociación de Técnicos de Protocolo de Galicia en la Fundación Santiago Rey Fernández-Latorre.


En su intervención, José Francisco Sánchez, director de la Fundación, habló sobre la importancia del protocolo y sus aplicaciones en la organización de actos de carácter mixto, a los que concurren representantes institucionales, empresarios y personalidades de distintos ámbitos, poniendo como ejemplo los que la propia Fundación celebra. Insistió en los tres criterios que se deben tener en cuenta: la ordenación, en primer lugar, atendiendo a la normativa de precedencias en lo tocante a autoridades, pero sin olvidar que en un acto de carácter privado también hay invitados con vinculaciones familiares o sociales que deben intercalarse con los demás. Además, aclaró, “el anfitrión no debe ceder la presidencia, excepto en casos excepcionales”, ya que lo contrario desvirtuaría el mensaje. Y precisamente el mensaje es el segundo punto a tratar: Todo acto actúa como vehículo transmisor del mensaje propuesto por los organizadores y debe quedar plasmado en el lugar de la celebración, pero también en las imágenes que los medios de comunicación transmiten y que reciben miles de ciudadanos que no están presentes. Esto obliga a cuidar de manera especial la escenografía, el punto de foco, el encuadre perfecto, “para que salga quien tenga que salir”. Y por último, habló el ponente de la importancia cada vez mayor que cobran los Social Media en la celebración de eventos, no sólo en la convocatoria a los mismos, sino en el propio transcurso, ya que mientras se celebra, los mismos invitados se convierten en narradores improvisados que van transmitiendo sus impresiones a través de las redes sociales. Mucho antes de terminar el acto, miles de tuiteros conocen ya los pormenores del mismo gracias a los mensajes que han recibido relatando el acontecimiento.

Sobre el tema de las redes sociales, Mariluz Álvarez, experta en comunicación y protocolo, trazó una interesante panorámica de la web 2.0 basada, según sus palabras en “escuchar, aprender y compartir”, insistiendo en la necesidad de preservar la neutralidad de la red como medio de comunicación y expresión libre que, en la actualidad, se ve comprometida y amenazada por leyes absurdas que no satisfacen a nadie, más que a los que las promueven.

Fue una interesante mañana la del viernes y agradezco desde aquí el haber sido invitada a participar en este encuentro, que culminó con una visita guiada al Museo de La Voz. Muy recomendable.

7/3/11

RIFIRRAFE EN VALENCIA. ¿PROTOCOLO O CORTESÍA?, por Olga Casal











Hace unos días la prensa se hacía eco de un rifirrafe entre Rita Barberá, alcaldesa de Valencia, y Ana Botella, miembro del PSOE y delgada del gobierno recién llegada a esa comunidad. En un acto público ambas discutían sobre cuál de las dos debería hacer la primera visita a la otra, habida cuenta de que la delegada acababa de ocupar su cargo, tras varios años en la oposición municipal.
La alcaldesa aludía al hecho de que llevaba dieciséis años ostentando la alcaldía y, por ello, la delegada debería solicitarle audiencia para presentarse. A su vez, Ana Botella hacía referencia al R.D. 2099/1983 de precedencias en el Estado, en el que el delegado del gobierno va por delante del alcalde en el ámbito de las comunidades autónomas.
Dejando aparte el hecho de que no parece muy oportuno discutir (ni de esto ni de ninguna otra cosa) en público, creo que ambos razonamientos se caen por su propio peso. Como ya apuntaba mi amigo y compañero Juan de Dios Orozco en su blog, la referencia al R.D. no tiene cabida en este caso porque no se trata de un acto oficial ni está regulado de ninguna manera. Pero tampoco la antigüedad en el cargo es en este caso un argumento.
Desde mi punto de vista, y ante la falta de normativa al respecto, lo lógico es aplicar las sencillas y elementales normas de la cortesía, el respeto y el sentido común: la delegada toma posesión de un cargo público en la ciudad y deberá presentarse a los ciudadanos en la persona de su legítima representante, que es la alcaldesa. No veo que esto sea tan difícil de discernir. Ahora bien, si la evidente enemistad personal y el hecho de que pertenezcan a partidos distintos les impide ver algo tan obvio, es que están anteponiendo sus intereses o los de sus partidos a los intereses ciudadanos, lo que las descalifica  para el ejercicio de un cargo público.
La circunstancia de que el desacuerdo haya tenido lugar ante los medios lo ha convertido en noticia. (No olvidemos que éste es un país de cotillas y cualquier desencuentro o salida de tono pasa inmediatamente a primera plana). Y la consecuencia directa de ello es que ahora cada una de las rivales se encastillará en sus posiciones, por miedo a que parezca que está claudicando si da su brazo a torcer. Personalismo, falta de humildad, cortedad de miras, intereses partidistas,… se me ocurren muchas maneras de calificar este entuerto. Pero, una vez más, se pone de manifiesto que los políticos de este país siguen sin comprender que en el ejercicio de su cargo están representando a las instituciones y eso les obliga a comportamientos éticos y dignos. ¿Es tan difícil de entender?