12/7/10

España campeona del mundo. Protocolo y simbolismo en la final de Sudáfrica, por Olga Casal



Sudáfrica 2010: ¡España campeona del mundo!
En un disputado y emocionante partido contra Holanda, España ha ganado la Copa Mundial de la FIFA por primera vez en su historia, haciendo vibrar a todo un país que, dicho sea de paso, ya se merecía alguna alegría. Enhorabuena a todos.
Ha sido un brillante espectáculo deportivo arropado por una puesta en escena llena de simbolismos en la que el protocolo y la organización han tenido un papel fundamental. No olvidemos que los ojos de millones de personas en todo el mundo estaban puestos en ese estadio de Soccer City, pendientes de cada detalle.
Como muestra del apoyo institucional a las selecciones nacionales de España y Holanda, miembros de las familias reales de ambos países compartieron el palco presidencial, desde donde presenciaron el partido junto al presidente de Sudáfrica Jacob Zuma, el secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky, el de la RFEF, Ángel María Villar, así como el primer ministro holandés y los presidentes de varios países africanos, entre otras personalidades. Nelson Mandela, primer presidente negro del país sudafricano, premio Nobel de la Paz y todo un símbolo de libertad en Sudafrica y en el mundo entero, llegó acompañado de su esposa y recorrió el campo a bordo de un vehículo descubierto mientras era largamente aclamado por el público al grito de Madiba.
La Reina Doña Sofía y los Príncipes de Asturias animaron a La Roja vistiendo sendas bufandas de ese color, simbolizando con ello el apoyo a nuestra selección. También Vicente del Bosque, seleccionador nacional vistió corbata roja, el color español. El Príncipe Guillermo de Holanda y su esposa, a su vez, lucieron bufandas del color naranja holandés.
Como todos los deportes, el fútbol sigue un riguroso ceremonial que, con escasas variantes, se repite en cada partido, sea cual fuere la ocasión o el país en que se celebre.

Antes de comenzar el juego, tiene lugar una ceremonia de presentación que en Johannesburgo se inició con la salida al campo de dos grandes banderas representando a los países contrincantes, seguidas de las banderas de la FIFA, organización anfitriona del evento. A continuación hacen su aparición los dos equipos, disponiéndose alineadamente, cada uno delante de su enseña nacional. El capitán de cada uno de ellos acompaña al presidente de Sudáfrica y otras autoridades para presentarles uno a uno a los jugadores de su equipo. Primero lo hace el cuadro español y luego el holandés. La comitiva saluda también al equipo arbitral.

Suenan entonces los himnos nacionales, primero el holandés y después el español, ya que España juega como equipo visitante.
Terminadas las presentaciones, se produce un intercambio de saludos entre los equipos rivales. Los jugadores españoles van saludando uno a uno a los holandeses y a los árbitros y más tarde los capitanes de ambos cuadros se intercambian banderines de recuerdo.
Da comienzo el partido. Juego duro, agresivo. La prórroga y, por fin, el gol de España. El partido estaba ganado y el mundial también. Pero en medio de esta emoción, Iniesta, autor del gol, se quita la camiseta reglamentaria y deja ver otra blanca que lleva debajo con un mensaje de recuerdo a su amigo y compañero el jugador Dani Jarque, fallecido inesperadamente hace dos años. Bonito detalle para un momento tan grande.
Finaliza el encuentro y empieza la ceremonia de clausura. En las vallas que rodean el campo de juego, la publicidad es sustituida por un enorme mensaje de felicitación en el que se lee “Congratulations Spain”. La copa de oro hace su aparición en el terreno de juego en manos de una niña sudafricana que la deposita en un pedestal. Mientras, las autoridades forman una línea de saludo en una tribuna preparada al efecto. El presidente de la FIFA, Joseph Blatter, encabeza la línea como representante de la entidad organizadora, seguido del presidente de Sudáfrica, país anfitrión, y otras destacadas autoridades entre las que se destaca la Reina Doña Sofía. El equipo arbitral desfila saludándolos y recibiendo una medalla conmemorativa del Mundial. A continuación hace lo mismo el equipo holandés y, por último, el equipo campeón. Los jugadores españoles, vestidos con la emblemática camiseta roja en la que lucen ya la estrella de campeones del mundo, reciben su medalla y el capitán, el último en pasar por la línea de saludo, recibe la copa de manos del presidente de la FIFA. Llega el momento más esperado y, en medio de sus compañeros, desbordados por la alegría, Iker Casillas levanta la copa compartiendo el triunfo con toda la afición y los espectadores, mientras suena el himno del Mundial, interpretado por Shakira, y se disparan cañones de confeti dorado. Es el momento triunfal y queda debidamente reflejado con esta puesta en escena.
En un deportivo gesto, los jugadores holandeses permanecen en el campo y hacen pasillo aplaudiendo y felicitando al equipo español cuando éste sale al césped a hacerse la foto junto a todo el equipo técnico que les acompaña.
Remata la ceremonia deportiva con una exhibición de fuegos artificiales lanzados desde el perímetro del estadio formando filigranas y acompañados de efectos de iluminación para celebrar el final del campeonato y homenajear al campeón. A partir de ese momento comienza un brillante espectáculo en el que participaron, además de Shakira, algunos de los bailarines y cantantes africanos más importantes. La intención de los organizadores era, precisamente, dejar en el recuerdo de los espectadores una imagen vívida de Sudáfrica, sabiendo que el mundial constituye un escaparate de excepción para un país en pleno desarrollo.
Una vez más, protocolo y producción se alían con los medios de comunicación para escenificar un acto que representa el envoltorio de un mensaje.

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