Ayer asistimos a la solemne apertura del nuevo año judicial, celebrado en el Salón de Plenos del
Tribunal Supremo y presidido por el rey. Se trata del acto más importante del año judicial, ya que da
inicio al período ordinario de actividad de los tribunales.
Además de su indudable interés político, tiene también un interés institucional, sobre todo para la comunidad protocolera. Pero, para entender la importancia de este acto y la ordenación a
que obedece, es necesario contextualizar, recordando que el Consejo General del Poder Judicial
(CGPJ), organizador del acto, es un órgano de gobierno del Poder Judicial que
tiene jurisdicción en todo el territorio nacional y el objetivo de velar por la
independencia de jueces y magistrados en el ejercicio de sus funciones. A él están subordinados el Tribunal Supremo,
la Audiencia Nacional y los 17 Tribunales Superiores de Justicia, uno por cada
comunidad autónoma.
