Comunicación, Protocolo,Organización de Eventos, Imagen personal, Imagen Corporativa, Etiqueta, Saber estar
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12/5/16
¿Qué puedo comer con las manos?
A nadie le gusta llamar la atención por su falta de modales en la mesa, a nadie le gusta ser señalado como grosero o maleducado. Por eso todos nos preocupamos cuando se presenta un compromiso para comer o cenar fuera de nuestro ámbito habitual, o, como se dice ahora, fuera de nuestra zona de confort. Entonces surgen las preguntas sobre cómo se come tal o cual alimento, si utilizar las manos en determinadas circunstancias, si el pan que me corresponde es el de la izquierda o la derecha... ¡dudas y más dudas!
Sobre alguna de estas cuestiones relacionadas con el comportamiento en la mesa, me entrevistó hace algunas semanas María Vidal, periodista de La Voz de Galicia. El resultado de nuestra conversación es el simpático artículo que publicó en YES, el magazine que este diario distribuye los fines de semana. Espero que su lectura le sirva a alguno para aclarar esas dudas existenciales. Si no es así, al menos pasará un buen rato. El artículo se puede leer en el siguiente enlace:
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19/10/15
VII Congreso Nacional de Secretariado. Saber ser, saber estar. Madrid, 24 de octubre
El próximo sábado, día 24 de
octubre, participaré en el VII Congreso Nacional de Secretariado: Saber ser,
saber estar, donde coincidiré con mi amigo Juan de Dios Orozco y conoceré (por
fin) personalmente a Miguel del Amo, ambos grandes profesionales del protocolo.
Agradezco muchísimo la
invitación de Mª Claudia Londoño, presidenta de la Asociación del Secretariado
Profesional de Madrid, que es la entidad organizadora, no sólo por la
deferencia de querer contar conmigo, sino también por darme la oportunidad de
dirigirme a un público tan sensibilizado con el arte del saber hacer en el
entorno empresarial. Para mí es todo un privilegio.
En mi exposición hablaré sobre
"Cómo recibir visitas en la empresa. Claves del saber hacer".
23/3/15
Entrevista en La Voz de Galicia sobre cómo organizar una cena
La periodista Sandra Faginas me entrevista sobre cómo organizar una cena en casa, entre amigos, de manera correcta y semi-formal. El resultado de la conversación es este simpático artículo que publica (21/03/2015) en La Voz de Galicia, haciendo hincapié en algunas "claves para no meter la pata", tales como saber dónde sentarse, preguntar si se puede fumar antes de encender un cigarrillo o qué hacer con el bolso.
El artículo completo se puede leer pinchando AQUÍ
Las claves para no meter la pata están AQUÍ
El artículo completo se puede leer pinchando AQUÍ
Las claves para no meter la pata están AQUÍ

8/2/15
Un cero para Almodóvar (que no se saltó el protocolo), por Olga Casal
En una sociedad democrática como la nuestra, todo el mundo
tiene derecho a discrepar y a manifestar su opinión, pero siempre en el marco
de la educación y del respeto. A mi entender, la discrepancia no legitima el exabrupto ni el
menosprecio. Y mucho menos cuando el
interlocutor se ve condicionado por una posición pasiva que no le permite
contestar ni defenderse.
Este fue exactamente el caso que se produjo en la Gala de
los Goya 2015 cuando el cineasta Pedro Almodóvar presentó el premio honorífico a
Antonio Banderas y aprovechó el púlpito que el evento le brindaba para
espetarle al ministro de Cultura, presente entre el público, que no le saludaba
ni le incluía entre los amigos del cine y la cultura. Palabras apoyadas por un
gesto adusto y despectivo. Una falta de respeto en toda regla. Primero, por la
razón de indefensión del ministro que explico más arriba. Y segundo porque, nos
guste o no nos guste, el ministro no deja de ser una alta autoridad del Estado que representa a una institución que nos pertenece a todos.
Las críticas al gobierno y su política están socialmente
aceptadas en el contexto de los actos lúdicos como el que nos ocupa. El
ministro (éste y los que le precedieron) sabe a lo que se expone y lo acepta
con elegancia y buen humor. Como debe ser. Son las reglas del juego. Pero hay
maneras de decir las cosas, y lo de Almodóvar fue una salida de tono imperdonable. Ni gracioso ni oportuno. Unas formas tan groseras desautorizan completamente
las razones que pudieran asistirle.
Ah, y nada de que Almodóvar se ha saltado el protocolo. Esto
no tiene nada que ver con el protocolo. Se trata de buena educación y saber
estar. Ni más ni menos. Y Almodóvar no ha estado a la altura de su talento y la
admiración que le profeso. Un cero para Almodóvar.
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23/12/11
Protocolo en Navidad, por Olga Casal
Nochebuena y Nochevieja, dos importantes acontecimientos para compartir momentos entrañables alrededor de una mesa con familia y amigos, ocasiones especiales en las que queremos ofrecer a nuestros invitados lo mejor de nosotros mismos y de nuestra casa. Todo debe estar perfecto, la mesa, la decoración, el ambiente, la comida... Pero nos asaltan las dudas y no queremos correr riesgos...
En el vídeo que hoy quiero compartir, la televisión de Castilla y León presenta un reportaje en el que el experto en protocolo José Luís Delgado y la decoradora y florista Mª Ángeles Álvarez nos dan las claves para acertar con elegancia y armonía a la hora de invitar en tan importantes fechas. Hablan de decoración, de distribución de comensales en la mesa, de etiqueta y de la importancia de los pequeños detalles (que yo defiendo siempre) como toque de distinción para crear ambientes acogedores que nos ayuden a expresar un mensaje de calidez y concordia. Aquí están todas las respuestas.
¡¡Feliz Navidad a todos!!
28/11/11
Apatía y pasividad. Causa o consecuencia de la crisis, por Olga Casal
Soy docente por vocación. Durante toda mi vida he
compatibilizado mis actividades profesionales con la enseñanza porque desde muy
joven descubrí que enseñar era la mejor manera de aprender. Enseñar me obliga a
formarme constantemente, a reciclarme, a estar al día… Y lo cierto es que el
contacto con mis alumnos me produce una enorme satisfacción que me compensa las
largas horas de preparación y estudio que dedico a cada clase. Hasta ahora
siempre había sido una experiencia muy grata. Siempre. Pero estos últimos meses
en los que he impartido un curso de formación ocupacional para jóvenes
desempleados me han dejado un poso amargo que me ha llevado a reflexionar sobre
lo que está pasando en este país.
El curso en cuestión es producto de una cuantiosa subvención
de la Xunta de Galicia (o sea, que nos cuesta un riñón a todos los gallegos) y
está destinado a dotar de competencias profesionales a un grupo cuidadosamente
seleccionado de personas desempleadas, todas ellas con formación universitaria
y con una edad media de unos 28 años. Debo decir que la entidad organizadora
del curso ha hecho un trabajo impecable de selección, coordinación y
seguimiento del programa, lo cual nos situaba a todos en una óptima posición de
salida.
Sin embargo los que no han estado a la altura han sido los
alumnos. Con gran sorpresa me he
encontrado con un grupo de estudiantes
desmotivados y desganados cuya única intención, creo yo, era lograr una
línea más en su curriculum, aunque para ello sólo estuvieran dispuestos a asistir
pasivamente a clase, hacer lo mínimo imprescindible cuando la profesora manda
un ejercicio práctico y el resto de día pensar en las musarañas o tontear en el
Facebook. Apatía total. Penoso.
21/3/11
EVENTOS Y REDES SOCIALES. ¿ESCUCHO O TUITEO?, por Olga Casal
No descubro nada nuevo si afirmo que las redes sociales han llegado a nuestras vidas para quedarse, que ocupan un espacio en la comunicación por derecho propio y que, además, resultan muy útiles para compartir intereses entre personas que tienen una afinidad común. Pero tampoco descubro nada nuevo si digo que observo cierto descontrol, cierta desmesura en su uso que, en determinadas personas y en determinados casos, rayan en el abuso. Parece que cada acontecimiento que se produce debe ser inmediatamente compartido y comentado, como si un ímpetu irrefrenable los empujara a retransmitir todo lo que piensan, hacen, dicen y viven. Si a esto unimos el hecho de que los smartphones son cada vez más asequibles y más fáciles de usar, tenemos el cuadro completo. Su vida queda al descubierto, su intimidad se diluye y todo –o casi todo- lo que les concierne se convierte en público. Bien, es una opción que cada uno toma libremente, aunque a veces dudo de que todo el mundo sea consciente de que esa exhibición puede traer consecuencias.
Pero esta reflexión me lleva al tema que da título a este post: los eventos. Cuando asistimos como invitados a una conferencia, la presentación de un libro, una rueda de prensa, un curso o cualquier otro acontecimiento, parece lógico pensar que el interés debería concentrarse en la persona o personas que tienen la palabra.
3/1/11
La imagen personal del profesional, por Olga Casal
Sólo hay una oportunidad de causar una buena primera impresión
La opinión de los clientes respecto a la empresa se ve influenciada por la opinión que estos tienen acerca de su personal y esa opinión se sustenta no sólo en las actitudes y comportamientos, sino también en la presencia física, en el aspecto y en las múltiples facetas que ofrece la comunicación no verbal. Y ocurre lo mismo dentro de la propia empresa: la opinión que la empresa o sus representantes tienen respecto a sus empleados está condicionada también por el aspecto que estos presentan a diario. No es suficiente con ser un extraordinario profesional, también hay que parecerlo.
La corrección y las buenas maneras, los gestos y las expresiones, la manera de vestir, de combinar, de arreglarnos conforman nuestra carta de presentación. La esencia del éxito profesional se halla en armonizar lo que verdaderamente somos y lo que damos a entender con nuestra indumentaria, gestos y actitudes.
¿QUÉ ME PONGO?
En el mundo profesional la mítica pregunta “¿Qué me pongo”?, tiene una única respuesta que se puede resumir en dos palabras: lo correcto. Y lo correcto es distinto en cada caso, pero desde una única perspectiva de coherencia, lógica y sentido común. Un profesional relacionado con un trabajo creativo (publicista, diseñador gráfico, estilista), debe ser moderno, original, diferente de los demás, expresando la personalidad de la empresa sin renegar de la suya propia. El cliente quiere ver en él el reflejo de su trabajo, con buen gusto y sin extravagancias. En cambio, si el perfil profesional es más cercano al área directiva, ejecutiva o comercial, con funciones de atención al público, interesa encontrar una línea más convencional, que suscite confianza, credibilidad, seguridad, aunque sin caer en lo anodino o aburrido. En cualquiera de los casos, el estilo elegido debe proyectar nuestra propia personalidad, no opacarla, por eso es necesario que nos sintamos cómodos con nosotros mismos y con lo que llevamos puesto, como garantía de naturalidad. De lo contrario, más que vestidos estaremos disfrazados, y esta impostura al final se volverá en nuestra contra. No siempre resulta fácil encontrar el punto de equilibrio entre lo que somos y lo que parecemos, pero vale la pena esforzarse en iniciar un ejercicio de autocrítica constructiva que favorecerá a nuestros intereses.
Naturalidad, coherencia y sentido de la oportunidad son valores imprescindibles que debemos potenciar para hacer que nuestro aspecto sea un instrumento que juegue a nuestro favor y no al revés.
27/12/10
Rituales para entrar con buen pie en 2011, por José Luis Delgado
La tradición manda recibir el nuevo año al ritmo marcado por las doce campanadas del reloj y comiendo una a una las doce uvas de la suerte pero este no es el único ritual necesario en la Nochevieja, otras costumbres y otras culturas realizan gestos aún mucho más extraños.
Las doce uvas
Nadie sabe a ciencia cierta cual es el origen de las doce uvas y desde cuando se decidió que atraen la buena suerte. Hay teorías que echan la culpa de esta tradición a unos viticultores alicantinos a los que allá por 1909 les sobraba la cosecha de uva, otros aseguran que la costumbre se inició en Italia por una situación parecida y con el fin de colocar un excedente de cosecha. Los más forofos de las uvas de la buena suerte afirman que sus inventores fueron los hebreos a los que les gustaba regalar a sus invitados al final del año una uva por cada hora que habían pasado juntos.
Oro en la copa
Una manera de asegurarse la buena suerte que proporciona el brindar con champán en fin de año es poner algo de oro, mejor un anillo, en la copa en el momento del brindis. No hay que sacar el oro de la copa hasta después de beber y de abrazar a los presentes en el momento de celebrar la llegada del año, de lo contrario el ritual no vale.
Si se coloca la alianza de boda en la copa de la pareja la duración y estabilidad del matrimonio está garantizada por un año. También sirve esta fórmula para asegurarse el amor de una persona, sólo hay que colocar un anillo en su copa en el momento del brindis y dejar que beba. Ya no podrá resistirse.
Brindar con champán
Brindar con champán da buena suerte y no es para menos si se piensa que sus orígenes están en evitar la muerte por envenenamiento. Entre las malas costumbres de los griegos estaba la de cargarse a sus invitados poniéndoles unas gotitas de veneno en el vino con el que se les obsequiaba después de una estupenda cena. La moda del envenenamiento en la copa fue copiada después por los romanos y por alguna que otra civilización. Como antídoto, el más eficaz era que primero bebiese el anfitrión y, comprobado su estado de salud, bebieran los demás… de ese gesto al brindis sólo hay un paso.
Las doce uvas
Nadie sabe a ciencia cierta cual es el origen de las doce uvas y desde cuando se decidió que atraen la buena suerte. Hay teorías que echan la culpa de esta tradición a unos viticultores alicantinos a los que allá por 1909 les sobraba la cosecha de uva, otros aseguran que la costumbre se inició en Italia por una situación parecida y con el fin de colocar un excedente de cosecha. Los más forofos de las uvas de la buena suerte afirman que sus inventores fueron los hebreos a los que les gustaba regalar a sus invitados al final del año una uva por cada hora que habían pasado juntos.
Oro en la copa
Una manera de asegurarse la buena suerte que proporciona el brindar con champán en fin de año es poner algo de oro, mejor un anillo, en la copa en el momento del brindis. No hay que sacar el oro de la copa hasta después de beber y de abrazar a los presentes en el momento de celebrar la llegada del año, de lo contrario el ritual no vale.
Si se coloca la alianza de boda en la copa de la pareja la duración y estabilidad del matrimonio está garantizada por un año. También sirve esta fórmula para asegurarse el amor de una persona, sólo hay que colocar un anillo en su copa en el momento del brindis y dejar que beba. Ya no podrá resistirse.
Brindar con champán
Brindar con champán da buena suerte y no es para menos si se piensa que sus orígenes están en evitar la muerte por envenenamiento. Entre las malas costumbres de los griegos estaba la de cargarse a sus invitados poniéndoles unas gotitas de veneno en el vino con el que se les obsequiaba después de una estupenda cena. La moda del envenenamiento en la copa fue copiada después por los romanos y por alguna que otra civilización. Como antídoto, el más eficaz era que primero bebiese el anfitrión y, comprobado su estado de salud, bebieran los demás… de ese gesto al brindis sólo hay un paso.
20/12/10
¿Cuánto dura el espíritu navideño?, por Olga Casal
Pero a medida que se acerca el 25 de diciembre, la población va experimentando una contagiosa dulcificación del carácter. Es curioso, pero hasta los más antipáticos envían felicitaciones (bendita Internet, que nos permite hacerlo a golpe de ratón, en un segundo y con envíos masivos), esbozan una sonrisa y expresan sus mejores deseos para todo el mundo. Es el espíritu navideño. A partir de ese momento, todo son parabienes, felicitaciones, buenas intenciones… Son días de concordia, de paz y armonía, en los que todos nos sentimos buenos y generosos. Y seguramente lo somos.
Pero, casi sin darnos cuenta, llega enero. Los buenos deseos se olvidan y las buenas intenciones también. Se acabó la Navidad. Volvemos a la rutina, al gesto torcido y a los sinsabores del día a día. Empieza la cuesta de enero, los kilos de más y el dinero de menos. ¡Qué poco ha durado el espíritu navideño!
Os propongo que este año lo prolonguemos un poco más, hasta febrero. Así ganaremos un mes de sonrisas y amabilidad. Además, si cada año hacemos lo mismo, alargándolo otro mes, antes de que nos demos cuenta, tendremos un año completo mucho más grato. Los problemas serán los mismos, eso sí, pero los veremos de otra manera. Ahí os dejo la invitación.
De momento, y con independencia de que aceptéis o no mi propuesta, deseo a todos los que lean estas líneas y a los que me siguen fielmente por una u otra vía una feliz Navidad y … como mínimo…. que en el 2011 vayan mejorando las cosas. Ojalá que así sea,
¡A todos, gracias... con mi mejor sonrisa!
13/12/10
Protocolo en Navidad, cortesía en la mesa, por José Luis Delgado
Las costumbres en la mesa de Nochebuena afortunadamente han evolucionado mucho en los últimos años y se ha perdido la drástica rigidez y la intolerancia sobre el respeto a las normas clásicas. Sin embargo, la elegancia y buen hacer con los cubiertos y posturas sigue siendo un factor que pesa y se valora; yo diría que más que protocolo es buena educación, al igual que la vestimenta correcta que debe utilizarse en una fiesta de Nochebuena.
Esta noche es una noche entrañable en la que no debe faltar la alegría, que es más importante que las normas del protocolo. Lo verdaderamente importante es que en todos los componentes de la familia reine la unión y el amor, que disfrutemos de la pascua de la Navidad, sintiéndonos felices, y los pequeños armando el jaleo correspondiente.
EL PROTOCOLO DE LA MESA.
La cena de Nochebuena se rige por una máxima: es más importante la alegría y buena sintonía de todos los invitados que el protocolo.
La Nochebuena altera las líneas básicas del protocolo y por tanto prevalecen otras normas que las tradicionales.
1º.- Los dueños de la casa, marido y mujer, serán los anfitriones.
2º.- A la derecha del anfitrión sentaremos a la abuela o bisabuela, puesto que ese es el sitio de
honor.
3º.- La precedencia esa noche la otorga la edad; los más mayores tienen precedencia sobre los
más jóvenes. Aunque uno de nuestros hijos sea ministro y otro, el de mayor edad, sea un empleado éste tendrá precedencia sobre el ministro.
4º.- Las nueras y los yernos tienen más precedencia que los hijos y las hijas.
5º.- Los tíos siempre van por detrás de los hijos de los anfitriones.
6º.- Si hay niños hay que prepararles una mesa aparte, decorada con motivos infantiles y
navideños (mucho espumillón) que a ellos les guste y se sientan complacidos. Si fueran muy
pequeños, entonces los sentaríamos junto a la madre en la mesa principal para que hagan
el menor ruido posible y además darles de cenar.
6/12/10
Cómo poner la mesa. La importancia de los detalles, por Olga Casal
1. Muletón: Tejido de doble cara, siendo una de ellas plástica y la otra afelpada, que cumple varias funciones: por una parte, absorbe los líquidos que accidentalmente se derramen sobre la mesa, evitando que se propaguen por todo el mantel y dañen la madera, y, por otra, amortigua los ruidos de los cubiertos y copas al ser manipulados por el comensal o el camarero. Se coloca debajo del mantel con el plástico con contacto directo con la mesa y la felpa hacia arriba.
2. Mantel: Debe ser de tamaño proporcional a la medida y forma de la mesa, presentándose siempre perfectamente limpio y planchado. Puede llegar hasta el suelo o, en caso de mesas nobles, exceder unos 40 cm. por cada lado. El mantel hasta el suelo puede llevar un cubremantel por encima que caiga por los lados entre 25 y 30 cm como mínimo.
3. Servilletas: Serán cuadradas, de 50 ó 60 cm. de lado y se presentarán en la mesa dobladas con sencillez, es decir, en cuadrado, rectángulo o en pico, situándose sobre el plato, si éste es llano, o bien indistintamente a la derecha o a la izquierda.
4. Bajoplato (opcional): Esta pieza sirve para señalar el puesto del comensal. Estará presente durante toda la comida hasta el momento de servir el postre. Entonces lo retirará el camarero. Debe armonizar con la vajilla en colores y materiales, aunque es una pieza independiente. Se colocará a unos 2 cm. del borde de la mesa.
30/8/10
Cortesía y respeto en los departamentos de RR.HH., por Olga Casal
Ante tal cantidad de información, casi todo el mundo sabe ya qué datos debe incluir en su currículo, cómo debe presentarlo y cómo debe vestirse, comportarse e interactuar con su entrevistador para causar la mejor impresión y conseguir el empleo en caso de ser seleccionado.
Pero lo que no he visto todavía es un solo consejo para reclutadores de personal que, en ocasiones, olvidan que quien se dirige a ellos demandando un puesto de trabajo es un ser humano merecedor de respeto y consideración, con independencia de su cualificación profesional o su idoneidad para el puesto solicitado.
Alguien que se toma la molestia de remitir a una empresa su C.V. con una carta de presentación merece, como mínimo, una respuesta acusando el recibo de la misma. No cuesta nada. Es facilísimo configurar una contestación automática en el correo electrónico con unas palabras que expresen el agradecimiento y asegurando al remitente que le llamarán en caso de producirse alguna vacante acorde con su perfil. Un sencillo gesto de deferencia que mejorará la imagen de la compañía y complacerá a quien se dirija a ella en demanda de trabajo. Me pregunto, entonces, por qué casi nadie lo hace.
23/8/10
Clases de buenos modales para las Olimpiadas de Londres 2012, por Olga Casal
Las autoridades chinas instruyeron a la población de su país antes de las pasadas Olimpiadas de Pekín, insistiendo en difundir nociones de urbanidad y buenos modales acordes con las costumbres occidentales, conscientes de que los Juegos eran una ocasión única para abrirse al mundo y al turismo.
Pues ahora ocurre lo mismo en Londres. Con las Olimpiadas del 2012 en el horizonte, se está gestando una campaña de civismo y buena educación que se difundirá entre la población londinense bajo el lema “sonría, diga gracias y por favor”, con el fin de recuperar la tradicional fama de cortesía y elegancia en las formas que antaño tuvieron los ingleses y que, al parecer, han ido perdiendo.
La iniciativa se centra en mejorar la actitud de los ciudadanos frente a los extranjeros, fomentar la amabilidad, la limpieza en las calles y las buenas maneras en las relaciones.
Que la gente intente mejorar en el ámbito del respeto a los demás siempre es una buena noticia. Tal vez podríamos plantearnos algo así en España, ciudad a ciudad, pueblo a pueblo, aunque sólo fuera con motivo de las fiestas patronales. Seguro que todos saldríamos ganando.
La noticia completa se puede leer en http://www.minutodigital.com/noticias/2010/08/20/lecciones-de-buenos-modales-para-los-ingleses-antes-de-los-juegos-de-2012/
9/8/10
La buena educación, ¿Una especie en extinción?, por Olga Casal
Desconozco la explicación que le dieron al empresario descontento por la falta de formas de sus becarios, pero a mí no se me ocurre más que una: nadie nace sabiendo y si las familias y los centros educativos renuncian a la responsabilidad de enseñar educación y modales como herramienta básica para la convivencia, poco podemos esperar.
Hasta hace unos años, el colegio y la universidad nos preparaban para las relaciones profesionales, pero era el entorno familiar el que nos iniciaba en las relaciones humanas. Los padres enseñaban a sus hijos a sentarse a la mesa, a comer correctamente, a saludar, a dirigirse a otras personas con cortesía, a cultivar las buenas maneras…
En la actualidad, la educación de los hijos se torna cada vez más difícil. Los horarios laborales dificultan la vida familiar y en los pocos ratos que los padres consiguen arañar al día para la convivencia prefieren evitar enfrentamientos y malas caras, aunque eso les obligue a pasar por alto ciertos comportamientos y actitudes de sus hijos. Estos se van convirtiendo en pequeños tiranos domésticos y trasladando al colegio el mismo despotismo, alentados por la pasividad de los docentes que tiene poca capacidad de maniobra, prisioneros de un sistema educativo ineficaz. Del ejemplo que los niños reciben en la calle y en la tele, mejor ni hablar, que eso da para varios debates.
Pues bien. El colegio se inhibe. La familia también. Entonces, ¿qué hacemos?, ¿claudicar?, ¿dejarnos engullir por la jungla de grosería y zafiedad que inunda la vida ciudadana mientras seguimos quejándonos de ella?
2/8/10
El estilo y la moda como forma de expresión personal, por Olga Casal
Publicado en REVISTA PROTOCOLO: http://www.revistaprotocolo.com/index.php?option=com_content&view=article&id=3556&Itemid=651
El artículo sobre la elegancia que publiqué la semana pasada, por cortesía de su autor José Luis Delgado, me lleva indefectiblemente a reflexionar sobre uno de los aspectos externos que reflejan la elegancia: el estilo y la moda como forma de expresión personal.
Desde que Adán y Eva sintieron en el Paraíso la necesidad de cubrir sus cuerpos por pudor, el vestido se ha convertido en algo más que un recurso funcional que nos preserva de las inclemencias del tiempo. Desde antiguo la indumentaria cumple también la misión de distinguir oficios, profesiones y clases sociales. Con mayor o menor sutileza, marca distancias entre ricos y pobres, militares y civiles, religiosos y laicos, nobles y plebeyos. Cada grupo o estamento busca en el vestido su seña de identidad, la que le distingue de los otros y le aproxima a los suyos, con un instinto gregario que le proporciona seguridad y el orgullo de pertenencia al grupo. Pero más allá de ser un factor de clasificación e identificación, el vestido es también una forma de expresión personal en la que el ser humano encuentra una manera de reflejar sus gustos, preferencias y aspiraciones.
La industria y el marketing nos empujan a la tiranía del consumo, creando necesidades artificiales que el individuo desea ver cubiertas para no ser excluido de su entorno social, en un mundo globalizado que nos acerca cada vez más hacia la uniformidad y la homogeneidad. Todos buscamos ser aceptados por el grupo social al que pertenecemos o aquel grupo de referencia al que queremos pertenecer. Pero, al mismo tiempo, una especie de instinto de supervivencia emocional nos inclina a desmarcarnos de la masa, buscando un camino propio, original, en el que desarrollar nuestra faceta creativa, reivindicando el derecho de ser y sentirnos especiales. En este contexto, la moda se convierte en un instrumento valiosísimo de expresión personal, con una dimensión no sólo estética, sino también social, que nos permite expresar quiénes somos o quiénes queremos ser. El hecho de elegir una prenda o descartar otra habla de nosotros, del concepto que tenemos de nosotros mismos y de los demás, de cómo nos vemos y de cómo queremos que nos vean.
Dentro del maremagnum de estandarización en que se han convertido las sociedades del primer mundo, el ser humano defiende su libertad de elección como derecho inalienable de diferenciación e individualidad. Aunque cada vez resulte más difícil. Y en esto radica el estilo. En esa manera única de ser, vestir y comportarse que cada individuo encuentra para proyectar su propia personalidad. Decía Cocó Chanel que las modas pasan, pero el estilo permanece.
26/7/10
¿Qué es la elegancia? ¿Qué es ser elegante?, por José Luis Delgado
La elegancia según el escritor francés, Honoré de Balzac es “la ciencia de no hacer nada igual que los demás, pareciendo que se hace todo de la misma manera que ellos”. Se ha frivolizado mucho la palabra “elegante”, olvidando que viene del latín “elegere”, elegir, que es una cualidad humana, y se supone que siempre “elegimos lo mejor”
Todo ello nos lleva a manifestar que la elegancia es el modo de ser y de estar, íntegro, positivo y armonioso, de determinadas personas, que se manifiesta externa e interiormente en su modo de vivir, estar, vestir, moverse, y relacionarse en la sociedad, con gracia, nobleza y sencillez, respeto a los demás, naturalidad y buen gusto. Lo elegante va unido a lo bello; lo cutre, a lo feo.
Existen cuatro características de la elegancia. La primera nota de la elegancia: lo estético. Es lo bueno que existe en cada persona, entendido como el buen gusto y el estilo propio en el modo de presentarse. Lo estético tiene mucho que ver con el pudor, como actitud humana que defiende la intimidad personal. En este sentido se puede hacer una distinción entre lo que es atraer, seducir y provocar.
La segunda nota de la elegancia: la naturalidad. No hay elegancia verdadera si no es con la naturalidad que proviene a partes iguales de la espontaneidad y de la autenticidad; es decir, mostrarse uno tal cual es, de modo que lo que ven de nosotros responda a nuestro ser verdadero. La moderación y la mesura también forman parte de la naturalidad. Como todo en esta vida, los excesos no son elegantes, porque hacen que las cosas y los gestos no sean sinceros. La verdadera elegancia es siempre, por tanto, portadora de naturalidad. Actuar espontáneamente, con gusto y estilo personales muestra una elegancia que viene desde el fondo de la persona.
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14/6/10
Usos y abusos del teléfono móvil, por Olga Casal
Publicado en REVISTA PROTOCOLO: http://www.revistaprotocolo.com/protocolo-social/comunicacion/3135-usos-y-abusos-del-telefono-movil.html
El teléfono móvil es ese maravilloso instrumento que nos permite estar continuamente localizados, comunicados y conectados con el mundo exterior, facilitando con ello las relaciones y los negocios. Facilitando la vida, en definitiva.
Aquel pequeño aparato que comenzó siendo un artilugio para hablar sin las limitaciones del cable telefónico, fue incorporando prestaciones e integrando reloj, agenda, calculadora, cámara de fotos, vídeos y grabadora. En la actualidad ya se puede utilizar incluso como portador de un código que nos permite acceder a una puerta de embarque o como monedero electrónico, además de la conexión ilimitada al correo electrónico, Internet y todas sus inmensas posibilidades.
Este es solo el principio de una larga carrera en la que veremos cómo otros prodigios de la ciencia y la tecnología van llegando a nuestras vidas para quedarse. Pero precisamente por las infinitas utilidades que le encontramos, pocas veces reparamos en la facilidad que tiene el móvil para transformarnos en sus esclavos, haciendo que su uso se vuelva un abuso y convirtiéndose en una molestia para los demás. El uso correcto y racional del teléfono móvil debe tener en el horizonte las normas básicas de la buena educación y la cortesía que rigen en las relaciones interpersonales, sin que ello signifique que tengamos que renunciar a sus beneficios. Se trata de respeto y consideración.
No necesito decir que antes de entrar en un lugar donde se requiere silencio, como el cine, una iglesia, un concierto o una conferencia, es imprescindible apagar el teléfono. En estos casos, no es suficiente con silenciarlo, puesto que si suena, aunque sólo se active el vibrador, también sería incorrecto contestar, ni siquiera en voz baja. Si alguien no puede permanecer una o dos horas sin el móvil activo, sencillamente es mejor que no acuda al evento.
12/4/10
El protocolo social como valor añadido, por Olga Casal
Publicado en REVISTA PROTOCOLO:
http://www.revistaprotocolo.com/protocolo-social/comunicacion/1790-el-protocolo-social-como-valor-anadido.html
En nuestra sociedad, cada vez más competitiva y atenta al aspecto formal y visual de productos y personas, es imprescindible ofrecer un aspecto correcto y coherente con lo que somos y pretendemos, si aspiramos al éxito personal, político, empresarial o social.
Los expertos en marketing y los publicistas saben muy bien que el envoltorio es un factor crucial que determina la decisión de compra. Permite identificar el producto y la marca, pero también encarna una serie de atributos o valores en un lenguaje simbólico que aparece codificado a través del diseño, los materiales, los colores y otros elementos gráficos. La apariencia externa provoca en el consumidor una actitud positiva o negativa que contribuirá al posicionamiento del producto en el mercado, más allá de las propiedades reales que contenga.
Pues bien, todo este discurso es extrapolable a las personas. A todas. 29/3/10
Cómo presentarse a una entrevista de trabajo, por Olga Casal
Publicado en REVISTA PROTOCOLO: http://www.revistaprotocolo.com/protocolo-social/comunicacion/1364-como-presentarse-a-una-entrevista-de-trabajo.html
Si te han convocado para asistir a una entrevista de trabajo, es que tu C.V es adecuado para el perfil profesional que busca la empresa. Ahora la pelota está en tu tejado. Tendrás que demostrar personalmente que eres quien dices ser, que sabes tanto como aseguras y que además de ser bueno, lo pareces. Es decir, que para vencer, primero tendrás que convencer. Y para ello, deberás esmerarte. No olvides que sólo hay una oportunidad de causar una buena primera impresión.
Prepara la entrevista: consulta en Internet toda la información posible sobre la empresa, ensaya preguntas y respuestas posibles, busca argumentos que conviertan en oportunidades positivas aquellas lagunas que pueda haber en tu formación o tu experiencia profesional, prepara el discurso que persuadirá a tu entrevistador de que eres el mejor candidato para el puesto poniendo de relieve lo que tú puedes aportar a la empresa. No es el momento de ser modesto, pero procura conservar el sentido de la medida, que te evitará caer en la tentación de la arrogancia.
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